CRÓNICAS DESDE EL ATLAS – Tras el terremoto en Alto Atlas Occidental – Octubre de 2023

Voluntariado

Gracias, Juan Pérez , Teo


Consolidación de rocas removidas tras el terremoto en Alto Atlas Occidental. Octubre 2023.

Imlil se divide en varias aldeas, más o menos separadas del núcleo principal, cuyos nombres son de lo más evocador: Aremdt, Tamatert, Aït Souka … Cada una de ellas tiene su mezquita y alberga unas 50 familias, todas de etnia bereber.

Nuestro amigo Lahcen y su familia tienen su casa en Aït Souka, que muchos conocéis por vuestras expes al Toubkal y otros cuatromiles. Tras un mes en carpas, ésta y otras familias han podido regresar a sus casas, una vez que un arquitecto de Marrakech ha certificado la estabilidad. Algunas casas no son habitables, y Lahcen y otros vecinos han acogido temporalmente a esos paisanos menos afortunados (o sin recursos para pagar el certificado…).


Aït Souka se ubica al pie de una montaña orientada a solana, desde la que cayeron enormes piedras durante el seísmo, afectando a varias casas. Pasado el terremoto, muchas de estas rocas han quedado a medio caer, poniendo en peligro a la aldea una vez q la lluvia y la nieve hagan su aparición.

Cada aldea tiene un “presidente” que está bajo el mando del “alcalde” de Imlil. El de Aït Souka se llama Brahim, y ha emitido un “bando” por el cual todos los hombres, de forma rotatoria, deben subir a la ladera diariamente y consolidar las rocas que amenazan con caer.

Todas las mañanas, a eso de las 9, la cuadrilla del día se cita un poco más arriba de la mezquita, equipados con picos, palas, machotas, azadas y lo que tengan a mano. Y así comienza la tarea, hasta las 5, con parada para comer.

El “mujandis” (ingeniero), como “de coña” denominan al más experto, identifica los peñones más removidos y propone una gran terraza en su base y el apuntalamiento posterior con piedras más pequeñas. Comprenderéis el riesgo que se asume al trabajar debajo de rocas del tamaño de un coche, que están descuajadas y “desmentías”.

Teo Rosa y Juan Pérez colaboraron durante dos jornadas con las cuadrillas de Imlil, y aseguran que es el trabajo más “jevi” que han realizado en toda su vida.

Pero siempre quedan las amistades consolidadas, o las nuevas, y la experiencia de haber compartido varias jornadas con los bereber de Aït Souka.